Investigaciones científicas sobre las terapias alternativas

Poco a poco, las diferentes terapias alternativas, comienzan a ser descubiertas por gran cantidad de personas e incluso muchas se han popularizado. Por ejemplo, actualmente una marca importante de jabón de tocador ofrece sus productos aromaterapéuticos al público en general; los hoteles de todo el mundo incluyen entre sus servicios: masajes y clases de yoga; artículos de belleza en general (cremas, acondicionadores, maquillajes, etc.) llevan en sus componentes aceites esenciales o elementos naturales; escuelas de diseño pintan sus paredes en tonos amarillos para estimular la creatividad según los principios de la Cromoterapia; etc.
Y como la gente en general comienza a utilizar (aunque quizás sin darse cuenta) las diferentes terapias alternativas, los científicos comienzan a su vez a investigar los resultados que ellas provocan en el ser humano.
Así nos encontramos por ejemplo, con un estudio realizado a más de 15.000 hombres y mujeres, en donde se ha llegado a la conclusión que practicar Yoga puede ser una herramienta muy importante para controlar el peso corporal. Esta investigación parte de la premisa que las personas entre los 45 a los 55 años, suelen aumentar medio kilo por año; pues bien, esto no se da en los asiduos practicantes de Yoga. Sin embargo, no se debe confundir el Yoga como un producto mágico para adelgazar, simplemente es una práctica que permite salir del sedentarismo que lleva a la obesidad, y comenzar lentamente a realizar ejercicio. A su vez, permite conectarnos con nosotros mismos y por supuesto armonizarnos con nuestro cuerpo físico, lo cual a su vez provocará de una manera natural un cambio alimentario. La obesidad muchas veces se encuentra íntimamente relacionada con un estilo de vida y hábitos poco saludables, el Yoga entonces nos producirá un estado de bienestar tan gratificante, que nos permitirá poco a poco cambiar estos hábitos nocivos.
Otra investigación que deseamos mencionar no se encuentra principalmente ligada a las terapias alternativas pero las incorpora en sus resultados, por lo que vale la pena conocerla. Una revista científica inglesa decidió investigar algunos de los misterios que la ciencia todavía no pudo resolver. En ese listado de trece incógnitas, dos se refieren a las terapias alternativas.
La primera se encuentra relacionada con la Homeopatía. Como tantas otras personas, la farmacóloga Madeleine Ennis no creía en la homeopatía, es más, la consideraba un fraude y deseaba desesperadamente desenmascararla a través de pruebas experimentales. La sorpresa fue grande cuando los experimentos científicos no dieron los resultados esperados. Contra todas sus premisas, las soluciones homeopáticas que había preparado (y que según Madeleine eran imposible que produjeran químicamente algún efecto), funcionaban realmente como la sustancia original (en este caso la histamina). El escepticismo con respecto a estos resultados se mantiene, pero todavía la incógnita de cómo las soluciones homeopáticas en las que no había ni una sola molécula de histamina funcionaban realmente como la histamina, continúa.
Cuando hablamos de homeopatía, se considera como padre de la misma a Christian Hahnemann. El descubrió una serie de remedios que probaba siempre sobre sí mismo antes de recetarlos a sus pacientes. Se había formado como químico, luego incursionó en la mineralogía y finalmente decidió dedicarse a la farmacia. Para poder mantener a su familia traducía libros de medicina; justamente mientras traducía uno de ellos, encontró una descripción de la quinina, (planta proveniente del Perú) y descubrió que la quinina era útil para combatir la fiebre pero al mismo tiempo la producía. Comenzó así una serie de experimentos sobre sí mismo, mientras iba constatando que cada sustancia probada producía los mismos efectos que la enfermedad que curaba. Hahnemann denominó homeopatía a su método. La definición de ese término que encontramos en el diccionario es la siguiente: "Sistema curativo que aplica a las enfermedades dosis mínimas de las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían al hombre sano, síntomas iguales o parecidos a los que se trataba de combatir".
Es interesante su propia descripción del método que dice así: "Se toman dos gotas de acónito y se mezcla con 98 gotas de alcohol. Se toman enseguida 29 frascos más, cada uno de los cuales contiene 99 gotas de alcohol, y sucesivamente se va diluyendo una gota del líquido del frasco anterior hasta llegar al último. Tres gotas de esta última disolución son suficientes para curar al enfermo"; (faltaría agregar a esta explicación que se deben repetir varias veces las tomas).
La segunda incógnita que la ciencia todavía no pudo resolver y que se encuentra relacionada con las terapias alternativas, se refiere al "efecto placebo". La investigación de un científico de la Universidad de Turín, Fabricio Benedetti demostró que el efecto placebo no sólo produciría un cambio psicológico sino que se encontraría relacionado también con cambios bioquímicos en el organismo. Por ejemplo sabemos que a los pacientes que sufren fuertes dolores se les aplica morfina para aliviarlos, pero en experimentaciones se ha descubierto que si se cambia (sin que el paciente se entere) la morfina por una solución salina que no debería producir ningún tipo de efecto, el dolor del paciente se sigue aliviando como si estuviera recibiendo morfina. Hasta aquí podríamos decir que se trata de un efecto Psicológico, pero Benedetti fue más allá e incorporó a la solución salínica un bloqueador del efecto de la morfina llamado naloxone. El resultado fue sorprendente ya que el dolor no se alivió y el efecto placebo desapareció. Esto quiere decir que el efecto placebo no tiene relación sólo con el área psicológica del ser humano, sino que actúa de manera bioquímica de la misma manera que lo hace la morfina. Todavía los científicos no pueden encontrar las causas de este fenómeno.


Autores: Staff de la Revista Crecimiento Interior.