NECESITO UNAS VACACIONES DE MI MISMA

¡Qué difícil es pensar en tomarnos vacaciones de nosotros mismos!. ¿Cómo hacemos? No podemos imaginárnoslo.
Tal vez si pensamos que todas nuestras actividades, sentimientos, pensamientos, etc. etc.... van contaminando nuestra vida... Y la consecuencia de ello es el stress. Y que así como el stress es necesario para realizar nuestras actividades, su exceso se transforma en disfuncional para la adaptación a la vida. Pudiendo tornarse en una situación grave. Sólo podemos evitarlo con la prevención. (El término stress tiene dos aspectos: el eustress o el stress favorable, "bueno" y el distress o stress "malo", perjudicial) Sólo podemos prevenir el distress que se produce, trabajando con nosotros mismos. Tomándonos vacaciones de nosotros.
Muchas personas tienen la tendencia a pensar que no se merecen "descansar". Sienten culpa si no tienen la agenda atiborrada de actividades, encuentros, citas, entrevistas. Tienen la errónea creencia de que su vida no vale nada si no están trabajando o al menos pensando en lo que tienen que hacer después, siempre en relación al trabajo y a las responsabilidades, nada de diversión; no vaya a ser cosa que "Dios" nos castigue. Recuerdo que cuando era pequeña en mi familia había un dicho que contaminó nuestras mente por muchísimos años: "El que ríe en viernes llora en domingo". Yo era pequeña y durante mucho tiempo me rigió esta frase. Temía a la venganza Divina si los viernes por la noche me sentía feliz. Así fue por un largo tiempo... Y desde el momento en que me di cuenta que ésta era una creencia enquistada por los mitos familiares, la deseché de mi repertorio personal.
Pero regresemos al stress.
Para ello hay muchas y diversas técnicas, corporales y mentales. Entre las corporales encontramos: el yoga, el tai chi chuan, las técnicas de respiración. Entre las mentales podemos nombrar: la relajación, la meditación y sus formas específicas (visualización, pensamiento positivo).
Pero, ¿en qué nos favorecen estas técnicas?.
Las técnicas corporales, buscan que nos centremos, para lograr en buena parte un equilibrio emocional.
Todas estas técnicas, en sus aspectos particulares, nos ayudan a vivir una vida mejor.
Tengamos en cuenta que el haber dormido no significa que hayamos descansado.
Una persona relajada, que tiene un concepto equilibrado de la realidad que la rodea, siempre está aventajada en relación a quienes dramatizan ante las diferentes circunstancias cotidianas.
Por ello no sólo hay que liberar el cuerpo. También debemos liberar la mente.

Ahora un ejercicio:
Buscamos dentro nuestro...
Conectándonos con nuestros sentimientos de:

POSITIVOS (+)
Amor,
productividad,
compasión,
utilidad,
capacidad,
confianza,
fortaleza,
actividad,
comprensión,
placer,
alegría,
compañerismo,
amabilidad,
flexibilidad,
practicidad,
orden,
organización, etc.

NEGATIVOS (-)
Odio,
indiferencia,
improductividad,
inutilidad,
incapacidad,
debilidad,
duda,
pereza,
ira,
rabia,
rencor,
displacer,
tristeza,
soledad,
autocompasión,
rigidez,
desorganización, etc.

¿Cuáles son los sentimientos que más me perturban?.

Analicemos los obstáculos en nuestras vidas…
¿Qué importancia tiene en mi vida: amar a… odiar a… olvidar a… recordar a…pensar que… sentir que… etc.?.
Sólo dejando atrás las creencias equivocadas sobre nosotros y los demás, vamos a evolucionar. Todos merecemos una mejor calidad de vida...

Revista Crecimiento Interior Nº 73, Año 8, Junio del 2001

Autora: Dra Marcela Olliver.