LOS SONIDOS SANADORES

La música es una experiencia de carácter no verbal a la que se accede no por medios eruditos sino por el sentimiento producido, que tiene que ver con lo cultural y las tradiciones. Por tratarse de un fenómeno tan arraigado en el hombre, la música no conoce límites y fronteras. Hablar de ella es hablar de todas las disciplinas del accionar humano donde el arte, la naturaleza, la biología, etc. tienen mucho que ver con el hecho musical. Nos hallamos sumergidos en una sonósfera, una atmósfera de sonidos circundantes, por más que nos tapemos los oídos, ella impregna todo lo que nos rodea, cargándolo de símbolos, de códigos. Puede tranquilizarnos como puede enloquecernos. Puede producirnos placer o todo lo contrario. La imagen expresiva musical es una forma sintetizada y purificada del mundo exterior, filtrada por el carácter personal individual. Es el idioma universal por excelencia, una guía a través de los laberintos de la expansión de la conciencia y un camino para la curación profunda y la plenitud espiritual, si es eso lo que se busca, o todo lo contrario hasta llevar al ser humano a la destrucción, si eso es lo que se persigue, en su defecto.
El principio acústico de la resonancia, no sólo se aplica a los instrumentos musicales, sino también al cuerpo humano. Cuando las ondas sonoras entran en el cuerpo, se producen por simpatía vibraciones de sus células vivas, que ayudan a restaurar y a reforzar la organización saludable del organismo. El alto contenido de agua de los tejidos corporales contribuye a transmitir el sonido, que se puede comparar con un masaje profundo a nivel atómico-celular.
Nadie se puede mostrar imparcial ante su contenido, cualquiera fuera, no puede permanecer impasible. La música tiene enormes posibilidades de juntar los corazones y las mentes de los seres humanos en una causa común, este es el por qué del éxito de los conciertos benéficos que apuntan a un ideal de crecimiento en valores espirituales unificados en la música compartida de esta forma. El poder de la música para evocar una respuesta emocional ha sido un tema cantado por poetas en todas las culturas, a lo largo de la historia de la humanidad.

LAS CAMPANAS DE VIENTO O ARMONIZADORES SONOROS
Confeccionadas en materiales como bambú o metal (preferentemente bronce). Evitando las fabricadas con cristales o piedras, ya que estos no han sido creados para golpear, como es el caso de las maderas y los metales (instrumentos de la orquesta). Los sonidos de las campanas de viento o armonizadores, como instrumento que propone el FENG SHUI (técnica de diseño basada en el TAO de la cultura china) son utilizados como equilibradores del CHI (energía). Colgados en el exterior, cuando los mueve el viento atraen energía de resonancia con lo bueno y filtra el STAR CHI (lo discordante). En el interior de las viviendas proponen equilibrio , sobre todo si existen muchas ventanas, o muy pocas. Los sonidos de estas campanas están basados en la armonía musical china, que opta por tonalidades pentatónicas (de cinco tonos), difiriendo de los siete tonos de la escala tradicional occidental. La armonía sonora de las campanas está estudiada para la emisión de la proporción pentatonal que conforman los cinco elementos del TAO: agua, madera, fuego, tierra, y metal; la estrella de cinco puntas trasmitida a todos los rincones de la casa y cada átomo de su persona.

CAMPANAS, CHINCHINES Y CUENCOS TIBETANOS
Utilizadas por los monjes tibetanos para armonización personal y espacial. En la mayoría de las culturas se asocian con la espiritualidad y se utilizan para convocar gente. Arquetípicamente la campana hace la función de voz que recuerda nuestro auténtico propósito o "vocación". El Dalai Lama y todos los monjes tibetanos meditan con el mantra específico de cada campana. Están confeccionadas artesanalmente en moldes de miles de años, con siete aleaciones de distintos metales, como el hierro, cobre, plata, plomo, bronce, níquel, y mezcla de oro.
Estas campanas y chin chines armonizan principalmente el sistema nervioso y el cardíaco, elevan las defensas del organismo predisponiendo a estados profundamente introspectivos beneficiosos para la salud, reduciendo la segregación de hormonas relacionadas con el stress y elevando las endorfinas. La onda sonora producida a través del frotamiento continuo del borde de la campana por un elemento de madera, alcanza una nota mantra que se sostiene durante largo tiempo penetrando la materia y actuando a nivel celular, sintonizando por resonancia y simpatía. También actúa en el ámbito del hábitat, quebrando estructuras energéticas negativas depositadas en el espacio, específicamente en los rincones y en todo lugar en donde se perciba la energía estancada o desvitalizada. Para el practicante de meditación, escuchar el sonido de una campana como si fuera el sonido de la propia mente es haber alcanzado un nivel muy alto de desarrollo espiritual. Es un signo de que su ego se ha derretido, su práctica se ha nivelado y transformado en su forma de vivir.
A través de las distintas culturas las campanas fueron utilizadas a lo largo de la historia para la elevación del espíritu. Elementos infaltables en los templos, eleva la frecuencia energética de las personas por resonancia. Rescatando de la cultura Tibetana las mentadas campanas, es nuestra misión difundir sus propiedades benéficas para la salud mental y física de los seres humanos, apuntando a una mejor calidad de vida.


Autora: Arq. Cristina Curubetto.